AURORA VARGAS & JUANA AMAYA - Hazme con los ojos señas
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- AURORA VARGAS & JUANA AMAYA - Hazme con los ojos señas
- 2026-09-25T20:00:00+02:00
- 2026-09-25T23:59:59+02:00
- Noche única
Noche única
Ficha Artística
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Programa
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Notas
Hazme con los ojos señas es una declaración de dos mujeres cuya mirada es un manifiesto de fuerza y verdad.
Aurora Vargas encarna la gracia y el cante nacido en casa. Su voz, profunda y con pellizco de historia, no interpreta el flamenco: ella es el flamenco. Cada quejío brota de una memoria antigua, cargada de pureza y de ese desgarro que solo habita en quienes han mamado el cante como forma de vida. Aurora no adorna: dice. No actúa: siente. Su cante es herida y celebración.
Juana Amaya responde con el cuerpo. Su baile, firme y arrebatador, nace de la tierra: de unos pies que golpean la historia y de un cuerpo que arde en cada movimiento. En ella habitan un temperamento que no admite concesiones, una elegancia salvaje y una fuerza que conecta lo ancestral con lo contemporáneo sin perder ni una gota de verdad.
En sus miradas el espectáculo cobra su sentido más profundo, aludiendo a ese idioma invisible que comparten: una comunicación sin palabras, hecha de complicidad, de códigos ancestrales, de instinto y de duende. Una verdad que no se pronuncia, sus ojos ordenan, convocan y desatan; se miran y todo sucede, se reconocen y se entienden desde un lenguaje y herencia común.
Este espectáculo es un encuentro de feminidad, de garra, desgarro, descaro y discreción; de pureza y dolor antiguo que, sobre el escenario, se transforma en belleza. Así dialogan: sin artificio, sin licencia, con una intensidad que atraviesa el alma del espectador.
Biografía
AURORA VARGAS
Aurora Vargas Vargas (Sevilla.1956) nació en el popular barrio de la Macarena en el seno de una familia gitana, con raíces entre Cádiz y Sevilla. Comenzó a cantar y bailar desde muy temprana edad, mostrando de manera natural el temple que definirían su carrera artística. Aunque domina tanto el cante como el baile, es en el cante donde ha dejado una huella profunda, convirtiéndose en referencia indiscutible del flamenco actual.
Sus primeros pasos profesionales se desarrollan en los prestigiosos tablaos Los Canasteros (Madrid) y Los Gallos (Sevilla), donde empieza a forjar un estilo propio, basado en la fuerza expresiva. Su gran reconocimiento llega en 1986, durante la Quincena de Arte Flamenco de Sevilla, en la que es nominada artista revelación, lo que supone un punto de inflexión definitivo en su trayectoria. A partir de ese momento, se consolida su presencia en la Bienal, debutando su IV edición compartiendo cartel con figuras como Bernarda de Utrera o José Mercé. Tras esa actuación su nombre aparece en los carteles de los más destacados festivales y circuitos flamencos: Mairena del Alcor, Cantes de las Minas de La Unión, Potaje de Utrera, Caracolá de Lebrija, etc.
Su carrera adquiere una importante dimensión internacional, llevando su arte a escenarios de Francia, Italia, Alemania, Holanda, Suiza, Bélgica, Inglaterra, Hungría, Japón, India y Estados Unidos. Participa en la película Carmen, de Francesco Rosi, junto a Plácido Domingo, colabora con Antonio Gades y actúa en espacios tan emblemáticos como el Teatro de los Campos Elíseos de París, además de intervenir en obras audiovisuales clave para la historia del flamenco, como El Ángel, de Ricardo Pachón, y Flamenco, de Carlos Saura.
En 1997 publica su primer trabajo discográfico, Acero frío, bajo la dirección musical de Daniel Navarro “Niño de Pura”, un disco que captura la potencia, la verdad y el temperamento de su cante. En 2001 graba Orso Romaní, consolidando su trayectoria discográfica.
En 2014, Aurora Vargas recibe la Medalla de la Ciudad de Sevilla como reconocimiento a su aportación al flamenco y a su profunda vinculación con su barrio y su ciudad.
Dotada de una voz con “pellizco”, un compás excepcional y una presencia escénica imponente, Aurora Vargas encarna la esencia del flamenco más genuino. Flamenca de ley, se entrega al escenario con verdad, gracia y una gitanería natural que la han convertido en una de las cantaoras más prestigiosas y solicitadas de su generación.
JUANA AMAYA
Juana García Gómez (Sevilla. 1968) “Juana Amaya” es una de las bailaoras con mayor fuerza, temperamento y personalidad del flamenco actual. Profundamente enraizada en Morón de la Frontera, crece en el seno de una familia marcada por la vivencia del flamenco. El apellido Amaya le llega por vía materna: su abuela, Dolores Amaya Flores, era hermana del legendario guitarrista Diego del Gastor.
Se crio en el barrio de Santa Cruz junto a su primo Ramón Barrull, aprendió a bailar sobre una sencilla tabla de madera que servía de improvisado tablao. Aquel espacio cotidiano fue, en realidad, su primer templo: allí comenzaron a tomar forma el compás, el carácter y la determinación de una artista que desde muy pequeña demostró un talento excepcional.
A los seis años ya destacaba por su arte y, con apenas nueve, recibió el Puente de Oro de Alcalá de Guadaíra, uno de sus primeros reconocimientos. Discípula de Pepe Ríos, inició su trayectoria profesional formando pareja con su primo Ramón Barrull, junto al que obtuvo en 1981 un premio por bulerías en Sevilla, debutando en la II Bienal en el programa El nuevo compás. Tras realizar una amplia gira por Europa con la compañía de Paco Peña, su carrera dio un giro decisivo cuando Mario Maya, con tan solo catorce años, la convirtió en su pareja de baile en los espectáculos Ay Jondo y El Amargo. Durante tres años recorrieron juntos escenarios de todo el mundo, actuando en espacios emblemáticos como el Carnegie Hall de Nueva York o el Carré Sylvia Monfort de París, experiencias que marcaron profundamente su desarrollo artístico y su conciencia escénica.
Entre 1984 y 1994, Juana Amaya formó parte del prestigioso espectáculo Cumbre Flamenca, con el que realizó largas giras por España, Gran Bretaña, India, Canadá y Australia. En un paréntesis de esta etapa, participó en la Compañía Estrellas de la Bienal (1991), con la que recorrió numerosos escenarios en Francia. En 1994 formó su propia compañía, presentando su trabajo en lugares de gran relevancia como el Teatro Romano de Caracalla, el Trianón de París y el Festival de Mont de Marsán.
En 1996, el director Salvador Távora le confió el papel protagonista de su obra Carmen, estrenada en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, en el marco de la Bienal, con un éxito rotundo que dio paso a una extensa gira nacional. Un año después, participó en el oratorio Un gitano de ley, de José Heredia Maya, representado en la Catedral de Sevilla y, posteriormente, en la Basílica de Roma ante el papa Juan Pablo II, en el contexto de la beatificación de Ceferino Jiménez Maya “El Pelé”.
Son muchos los que coinciden en que su baile, por la fuerza y la raza que lo caracteriza, recuerda al de la bailaora catalana de la que toma su apellido artístico. Juana Amaya es una de las bailaoras con más personalidad de su generación.
Imágenes
Juana Amaya
Aurora Vargas