Historia de la Bienal

La Bienal de Flamenco de Sevilla, nacida en 1980, está considerada como el acontecimiento más importante y emblemático del mundo del flamenco. A lo largo de más de cuatro décadas, ha sido un referente en la escena flamenca, contribuyendo de manera fundamental a la difusión, dignificación y preservación de este arte universal sirviendo de modelo programático al resto de diferentes réplicas que se desarrollan en otras partes del mundo, tanto dentro de la nación como fuera de ella.

A lo largo de sus ediciones y con diez  directores a sus espaldas: José Luis Ortiz Nuevo, José María  Pérez Orozco, Manuel Herrera, Manuel Copete, Domingo González, Cristóbal Ortega, Rosalía Gómez, Antonio Zoido, Chema Blanco y, actualmente, Luis Ybarra, la Bienal ha ido transformándose, desde sus raíces más tradicionales hasta incluir expresiones más contemporáneas del flamenco. No ha dejado de buscar un diálogo entre la tradición y la vanguardia, con la mirada puesta en la internacionalización del arte jondo. La Bienal es el punto de encuentro donde los aficionados pueden sumergirse en el mundo del flamenco, aprendiendo de los maestros y llevándose consigo un pedazo de su rica tradición. Es un testimonio vivo de la evolución y la vitalidad del flamenco, un arte que sigue emocionando y comunicándose con personas de todo el mundo.

La Bienal de Flamenco de Sevilla tuvo su origen en 1980, impulsada por la misma comisión que había organizado el VII Congreso Nacional de Actividades Flamencas en la ciudad un año antes, en el otoño de 1979. Desde sus comienzos, su organizador fue el Ayuntamiento de Sevilla, y el objetivo inicial no era tanto la celebración de un concurso, sino la creación de una muestra que diera cabida a todas las artes (cine, teatro, literatura, artes plásticas, etc.) en su relación con el flamenco, así como a la investigación sobre el propio arte.

Desde su primera edición, la Bienal se propuso ser un gran escaparate de flamenco. En sus primeras ediciones, el premio Giraldillo se otorgaba en formato de concurso, convocado alternativamente en las especialidades de Cante, Baile y Toque. El cantaor mairenero Calixto Sánchez fue uno de los primeros en conquistar el Giraldillo en la I Bienal de Flamenco en la primavera de 1980.

La Bienal se celebra cada dos años. La primera edición tuvo su cartel a cargo del pintor sevillano Joaquín Sáenz. En 1982, Francisco Moreno Galván realizó el cartel de la II Bienal, y en 1984, Manuel Ángeles Ortiz fue el encargado de la III edición. La IV Bienal, en 1986, optó por la

fotografía de Emilio Sáenz para su cartel, y en 1988, el poeta Rafael Alberti ilustró el cartel de la V Bienal.

En esta década de los 80 nombres como los de Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Mario Maya, Cristina Hoyos, El Lebrijano, José Menese, Chocolate, Manuel Mairena, Aurora Vargas, Naranjito de Triana, Matilde Coral, Merche Esmeralda, Farruco, Fernanda de Utrera, Bernarda de Utrera, Fosforito, Juan Habichuela o Gerardo Núñez se unieron a una larguísima lista de primeras figuras durante la primera década de este magno acontecimiento.

Desde la tercera edición, la Bienal comenzó a atraer un creciente interés internacional.

En la década de 1990, la Bienal continuó su crecimiento. Antonio Saura diseñó el cartel de la VI Bienal en 1990, dedicada al toque. En 1992, año de la Exposición Universal de Sevilla, el cartel de la VII Bienal, obra del fotógrafo Carlos Ortega, rindió homenaje a este acontecimiento. Juan Romero fue el autor del cartel de la VIII Bienal en 1994, y Tato Olivas el de la IX edición en 1996. Joaquín Sáenz repitió como cartelista para la X Bienal en 1998.

Con el cambio de milenio, el formato de los Premios “Giraldillo” se renovó, adaptándose a una nueva realidad del flamenco y premiando diversos aspectos de la creación escénica aplicada al espectáculo flamenco.

La Bienal ya es reconocida por su capacidad para integrar el flamenco con otras disciplinas artísticas y por presentar espectáculos de gran envergadura en lugares emblemáticos de Sevilla. En este periodo de tiempo pasaron por sus escenarios: Manuela Carrasco, Eva Yerbabuena, Israel Galván, Miguel Poveda, Mayte Martín, Arcángel, Dorantes, Vicente Amigo, Juan Carlos Romero, Cañizares, Carmen Linares, Chano Lobato, La Macanita, Juana la del Pipa, La Paquera de Jerez, Capullo de Jerez, El Torta…

Si los años 80 y 90 sirvieron para fundar y asentar la Bienal, las dos primeras décadas del siglo XXI fueron testigos de su imparable expansión y de su consagración como el acontecimiento flamenco más importante del mundo. Este periodo se caracteriza por la consolidación de una nueva generación de artistas que hoy son figuras mundiales y por el reconocimiento universal del flamenco como un arte sin fronteras.

 

La Década de 2000: La vanguardia se hace fuerte

Durante estos años, la Bienal se convirtió en el principal escaparate para una generación de artistas que, sin perder el respeto a la tradición, necesitaba romper moldes. Fue la plataforma definitiva donde la vanguardia y el flamenco clásico dialogaron, a veces en tensión, siempre de forma enriquecedora.

El Auge de los nuevos maestros: Artistas como Eva Yerbabuena, Israel Galván, Miguel Poveda, Rocío Molina o Andrés Marín utilizan las sucesivas ediciones de la Bienal para presentar sus propuestas más audaces y personales. Espectáculos como 5 Mujeres 5 (2000) de Yerbabuena o La Edad de Oro (2006) de Galván no solo les consagraron, sino que redefinieron los límites del baile y el cante.

Escaparate de estrenos absolutos: La Bienal se consolida como el lugar donde hay que estar. Las grandes compañías y figuras planifican sus producciones más ambiciosas para estrenarlas en Sevilla, generando una enorme expectación mediática y de público internacional. Ser programado en la Bienal se convierte en un sello de máxima calidad.

Consolidación internacional: La Bienal deja de ser un acontecimiento principalmente español para convertirse en una cita ineludible en el circuito cultural global. Aumenta exponencialmente la presencia de programadores, críticos y aficionados de todo el mundo, que viajan a Sevilla para tomar el pulso al estado del arte flamenco.

 

La Década de 2010: Reconocimiento universal y evolución

Esta década está marcada por un hito histórico que lo cambió todo y por la propia evolución de la muestra, que se adapta para seguir siendo el epicentro del flamenco en un mundo globalizado.

Hito clave: El Flamenco, Patrimonio de la Humanidad (2010): El 16 de noviembre de 2010, la UNESCO declara el Flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La Bienal, que se celebró apenas unas semanas antes, actuó como la gran celebración y plataforma que impulsó este reconocimiento. Este hecho otorgó al flamenco y, por extensión, a la Bienal, un estatus universal y una protección institucional sin precedentes.

La Explosión de Rocío Molina: Siguiendo la estela de los renovadores de la década anterior, la bailaora Rocío Molina irrumpe con una fuerza arrolladora, convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos de la década. Sus espectáculos en la Bienal, donde mezcla performance, improvisación y un dominio técnico asombroso, la establecen como un referente de la vanguardia más absoluta.

La Bienal se expande por Sevilla: El Festival refuerza su idilio con la ciudad. Además de los grandes teatros como el Maestranza o el Lope de Vega, la programación se extiende a espacios patrimoniales únicos como el Convento de Santa Clara o la Iglesia de San Luis de los Franceses, creando experiencias inolvidables que unen flamenco y patrimonio.

Nuevos formatos: Hacia el final de la década, especialmente en las ediciones de 2016 y 2018 (XX Aniversario), la Bienal explora nuevos formatos. Se da cabida a propuestas más experimentales, se potencia el flamenco en la calle y se crean ciclos paralelos para acoger la diversidad de un arte que está en constante ebullición.

Al finalizar de este periodo, la Bienal de Flamenco ya no era solo un festival: se había convertido en una institución global, un motor creativo y el barómetro que, cada dos años, mide la salud y el futuro de un arte universal.

La Bienal de Flamenco ha continuado su trayectoria con ediciones destacadas en los últimos años:

 

XXI Bienal de Flamenco de Sevilla (2020)

Lita Cabellut fue la autora del cartel de esta edición. Los Premios Giraldillos de esta edición reconocieron a artistas como Pedro El Granaíno, David y Alfredo Lagos, Andrés Marín, Diego Villegas, Paula Comitre, El Pele, María Moreno y Rafael Riqueni.

Esta edición fue especialmente emotiva. El pregón inaugural de la XXI Bienal de Flamenco el 4 de septiembre de 2020 contó con Manuel Herrera, y lamentablemente, falleció poco más de un mes después, el 13 de octubre de 2020. Manuel Herrera era una figura fundamental en la historia de la Bienal de Flamenco, siendo uno de sus creadores y habiéndola dirigido en varias ediciones. Pregonar la edición que conmemoraba el 40 aniversario de un evento que él mismo ayudó a fundar, y hacerlo poco antes de su muerte, adquirió un significado muy emotivo y de legado. Fue, en cierto modo, un último gran acto de amor y dedicación al flamenco y a su Bienal.

 

XXII Bienal de Flamenco de Sevilla (2022)

Esta edición se celebró del 8 de septiembre al 2 de octubre de 2022. En esta ocasión, se estableció un nuevo formato para el Giraldillo de la Bienal, convirtiéndolo en el "Giraldillo Internacional de Flamenco 'Ciudad de Sevilla'", que se otorga cada dos años para reconocer la trayectoria de un artista que haya contribuido de forma singular a la historia reciente del flamenco. La bailaora y coreógrafa Eva Yerbabuena recibió el primer Giraldillo Internacional de Flamenco 'Ciudad de Sevilla' de manos del Rey Felipe VI en el acto institucional de inauguración el 8 de septiembre de 2022. La edición de 2022 volvió a considerarse como un escaparate de la producción de flamenco a nivel mundial, reuniendo a programadores y festivales internacionales, y acogiendo propuestas tanto de vanguardia como tradicionales.

 

XXIII Bienal de Flamenco de Sevilla (2024)

Esta edición se programó del 11 de septiembre al 5 de octubre de 2024. Su lema fue "Ole de nuevo". Luis Ybarra fue nombrado director de esta edición y lo seguirá siendo para la nueva edición 2026. El programa de 2024 incluyó a artistas destacados como Miguel Poveda (quien regresó después de 14 años a la Bienal), Farruquito, David Peña Dorantes y Rafael Riqueni. También participaron figuras como Tomatito, Israel Fernández, Aurora Vargas, José de la Tomasa, Eva Yerbabuena, Manolo Franco, Andrés Marín, Ana Morales, Javier Barón, Manuel Liñán, Juan Carlos Romero, David de Arahal, Manuela Carrasco, entre muchos otros. Los espectáculos se llevaron a cabo en diversos recintos emblemáticos de Sevilla, como el Teatro de la Maestranza, el Real Alcázar, el Auditorio Cartuja, el Monasterio de la Cartuja, el Teatro Central, el Espacio Turina, el Teatro Alameda, el Muelle Camaronero, la Iglesia de San Luis de los Franceses y CaixaForum. La XXIII edición alcanzó la mayor recaudación de su historia, superando el millón de euros, con 39.900 espectadores y una ocupación media superior al 90% en sus 64 espectáculos. Más de 100.000 personas participaron en las actividades paralelas enmarcadas en “Otros Oles”. José de la Tomasa recibió el II Giraldillo Internacional de Flamenco "Ciudad de Sevilla" en esta edición.