
Aunque la conclusión de este templo se fecha en 1603, fue muy reformado con posterioridad. En su retablo mayor neoclásico se venera un magnífico Crucificado, que es una copia del de los Cálices de Montañés, realizada por Ángel Iglesias en 1791. A sus pies se contempla una hermosa Dolorosa del siglo XVIII. La iglesia está decorada con yeserías barrocas y pinturas recientes dedicadas a la vida de San Felipe Neri.