
El Real Monasterio de Santa Clara es uno de los primitivos establecimientos conventuales que se crean en la ciudad de Sevilla tras su conquista a los musulmanes. El Monasterio fue construido en el espacio del antiguo palacio del infante Don Fadrique. Éste se fue modificando paulatinamente para acoger la estructura conventual, dejando como último testimonio la Torre que lleva su nombre. La imponente caja de la escalera principal del convento se cubre con un artesonado, al igual que los dormitorios altos. Éstos se disponen sobre los bajos, en la zona este y fronteros con la calle Becas tras la crujía donde se sitúa la Capilla del Nacimiento. De excepcional valor se presentan el claustro y el refectorio, zonas también rehabilitadas.
El Ayuntamiento de Sevilla lo adquiere, con beneplácito del Arzobispado a excepción de la Iglesia de Santa Clara cuya construcción data del siglo XV de estilo gótico mudéjar, para ser espacio dedicado a la cultura. El Espacio Santa Clara acoge actualmente las sedes de la Bienal de Flamenco y del Festival de Música Antigua.