Semana de la vihuela y de la cuerda pulsada  Eugène Ferré & Alejandro Sosa Non seul uno J15 marzo | 20:30 | Espacio Sta. Clara

Johannes Martini (c.1440-c.1498)

Non seul uno

Josquin Des Prés (c.1450-1521) / Francesco Spinacino (act.1507)

La Bernardina

Anónimo (siglos XV-XVI)

Si j’aime mon amy

Erasmus Lapicida (finales siglo XV-1547)

T’Andernaken

Johannes Ghiselin (act.1491-1507) / Francesco Spinacino

J’ai pris amours

Joan Ambrosio Dalza (?-1508)

Saltarello & Piva

Jean Courtois (?-c.1540)

Si par souffrir

Francesco Canova Da Milano (1497-1543) / Johannes Matelart (c.1538-1607)

Fantasía Sesta

Adrian Willaert (c.1490-1562)

Recercar

Jacques Arcadelt (c.1505-c.1568) / Melchior de Barberis (c.1545-?)

Madonna qual certezza

Francesco Canova Da Milano

Dúo

Pierre Phalèse (editor, c.1510-1573)

Contrapunto di B.M.

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 Giovanni Antonio Terzi (act.1593-99)

Canzon di Claudio da Corregio

Gioseffo Guami (1542-1611)

Canzon

Adrian Willaert (c.1490-1562) / Giovanni Antonio Terzi

Aller my fault

John Johnson (c.1540-1594)

The flatt pavion

The galliard to the flatt pavion

Alfonso Ferrabosco (1543-1588)

The Spanish Pavan

Thomas Robinson (c.1588-d.1610)

A Fantasy

John Danyel (1564-c.1626)

Passing Measures Galliard

Anónimo (siglos XVI-XVII)

De la Trumba Pavan

Las primeras ediciones de piezas para laúd solo, la Intabolatura de lauto Libro primo y Libro Secondo de Francesco Spinacino fueron publicadas por Ottaviano Petrucci en Venecia en 1507, siendo rápidamente seguidas por otras colecciones de Giovanni María de Crema y Joan Ambrosio Dalza (1508). Mediado el siglo anterior, los laudistas habían descubierto la técnica de pulsar las cuerdas directamente con los dedos, lo cual les permitió asumir la interpretación de obras polifónicas, que tanto limitaba el empleo anterior del plectro, de tal forma que cuando Petrucci empezó en 1501 con su imprenta de tipos móviles, que permitía por fin la edición industrial de música, además de canciones y piezas vocales sacras, colecciones de piezas pensadas para los principales instrumentos polifónicos de la época empezaron a llegar a las prensas.

 

En aquellas primeras colecciones laudísticas se editaban piezas que pertenecían a tres géneros diferentes: los preludios (ricercari), las transcripciones de piezas vocales, sacras o profanas, y las danzas. La organización de este material se hacía un poco a la manera de la suite: el preludio servía al solista para calentar, aunque Spinacino hizo de los suyos obras de una extrema complejidad y gran virtuosismo; seguían las intabulaciones de …

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