Semana de la vihuela y de la cuerda pulsada  Armoniosi Concerti & Juan Carlos Rivera ¡Bailad, caracoles! Antiguo bailes y danzas de Italia y España V16 marzo | 20:30 | Espacio Sta. Clara

Tres danzas italianas de finales del Renacimiento

M. Fabritio Caroso (c.1527-d.1607)

Spagnoletta

Cesare Negri (c 1535-d.1604)

Il bianco fiore

Il Canario

 

Cifras para guitarra de varios autores

Santiago de Murzia (c.1673-c.1739) [Códice Saldívar nº4, 1732]

Zarambeques

¡Bailad, caracoles!

Las Penas

Anónimo (c.1700)

Diferencias de las Folías

Antonio de Santa Cruz (s.XVII)

Canarios

 

Tres piezas de Santiago de Murzia (Passacalles y obras, 1732; Códice Saldívar nº 4, 1732)

Santiago de Murzia

Passacalles en Mi m

Folías italianas

Fandango

 

 

Del “Quarto Libro d’intavolatura di chitarrone” (1640) de Girolamo Kapspeger

Girolamo Kapspeger (c.1580-1651)

Colascione

Capona y Sferaina

Kapsperger

Canarios

 

Suite al ayre español, de Gaspar Sanz (Instrucción de música…, 1674)

Gaspar Sanz (1640-1710)

Villanos

Rugero & Paradetas

Zarabanda al ayre español

La Esfachata de Nápoles & La Miñona de Cataluña

Folías

La Minina de Portugal

Canarios

Aunque su uso debía estar muy extendido en los siglos finales de la Edad Media, fue a partir de la segunda mitad del XVI, adoptada ya su reconocible forma en ocho, cuando la guitarra iba a iniciar un despegue que acabaría por convertirla en uno de los instrumentos más populares del mundo. El instrumento pasó por entonces de tener cuatro órdenes (esto es, cuerdas dobles) a cinco, una innovación que Lope de Vega atribuyó a Vicente Espinel, pero que aparece ya referenciada en la Declaración de instrumentos de Juan Bermudo de 1555, fecha en la que Espinel tenía solo cinco años de edad.

Cuando en 1611 Sebastián de Covarrubias publica su Tesoro de la lengua castellana o española, muchos prejuicios aristocráticos pesaban aún sobre el instrumento, que, al compararlo con la noble vihuela, el lexicógrafo español tildaba de un simple “cencerro, tan fácil de tañer, especialmente en lo rasgado, que no hay moço de caballos que no sea músico de guitarra”. El rasgueado se convirtió en efecto en uno de los distintivos de la guitarra, de forma que cuando Luis de Briceño, un español residente en París, publicó en 1626 su Método mui facilissimo para aprender a tañer la guitarra a …

+

Identificarme