Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla. Ayres for the Theatre, and upon other Occasions
2018-03-15
Espacio Turina, Sala Silvio: 20:30 horas
Precios localidades: 18 €, 15 € y 12 € (Incluido en el abono)

Gabriel Díaz, contratenor

Solistas de la OBS

Stefano Barneschi, violín I

Leo Rossi, violín II

José Manuel Navarro, viola

Mercedes Ruiz, violonchelo

Ventura Rico, contrabajo

Alejandro Casal, clave y órgano

I

Henry Purcell (1659-1695)

“Britain thou now are great” de Why, why are all the Muses mute? Z 343

Suite de King Arthur Z 628

  1. Overture

  2. Aire

  3. Song Tune (Fairest Isle)

  4. Hornpipe

  5. Cold song (What Power Art Thou)

  6. Song Tune (How blest are shepherds)

  7. Chacone

O solitude Z 406

“When I am laid in earth” de Dido and Aeneas Z 626

II

Ground en do Z 221, para clave

“Here the deities approve” de Welcome to all the pleasures Z 339

Anónimo (siglo XVI/XVII)

O death, rock me asleep (Lamento de Ana Bolena)

Henry Purcell

Music for a while Z 583

Suite de The Fairy Queen Z 629

  1. Prelude

  2. Hornpipe

  3. Rondeau

  4. Monkey’s Dance

  5. One charming night

  6. Song Tune (If love’s a sweet passion)

  7. Dance for Chinese Man and Woman (Chaconne)

Reconocido en su tiempo como auténtico Orfeo británico, y después generalmente aceptado como el mayor talento musical jamás nacido en las islas británicas, Henry Purcell destacó en todos los géneros que se practicaban en la Inglaterra de su época. Nacido unos meses antes de la Restauración de la monarquía británica en la persona de Carlos II, Purcell se aprovecharía de la revitalización musical propiciada por las nuevas condiciones políticas y el fin de la era puritana. Huérfano a corta edad, Henry ingresó muy pronto en el Coro de la Capilla Real, donde haría carrera.

En 1673, a los 14 años, recibió su primer cargo público: “Reparador, mantenedor, fabricante y afinador de regales, órganos, virginales, flautas, flautas dulces y cualquier otro instrumento de viento”. Se trataba de un puesto sin sueldo, pero que permitió al adolescente entrar en contacto mucho más directo con la élite musical inglesa. En 1677 es nombrado “compositor numerario de violín de Su Majestad con salario”. Dos años después, su amigo John Blow le cede el puesto de organista en la Abadía de Westminster. Su ascenso es imparable. En 1682, se convierte en uno de los tres organistas de la Capilla Real.

Por esa época, Purcell había mostrado ya su talante de músico dramático, con algunas colaboraciones para el teatro. También participaba desde finales de los 70 en la composición de algunos de los géneros más típicos de la música inglesa del tiempo, las odas ceremoniales y las canciones de bienvenida. Estas eran piezas que se escribían a la vuelta del rey de un viaje (al extranjero o por sus dominios) y, más comúnmente, en los frecuentes traslados estacionales de residencia. Why, why are all the Muses mute? fue la primera canción de bienvenida que Purcell escribió para Jacobo II, que en febrero de 1685 había accedido al trono tras la muerte de su hermano Carlos. Poco tiempo mantuvo el nuevo monarca la corona, pues su catolicismo militante y su política religiosa propiciarían la revolución de 1688 y su exilio. La obra de Purcell fue interpretada casi con seguridad el 14 de octubre de 1685 en Whitehall, una vez la familia real había vuelto del Castillo de Windsor. Las Welcome songs eran para entonces composiciones que, como las odas, se articulaban en diferentes números en los que alternaban solistas, diferentes agrupaciones vocales y coro. “Britain thou now are great” fue escrito para un contratenor. El aria está escrita sobre un ground (un basso ostinato típico de la música inglesa) con un luminoso ritornelo en las cuerdas.

Las odas solían interpretarse en los cumpleaños reales, el Año Nuevo y el día de Santa Cecilia. De hecho, desde 1683 un grupo de aristócratas y músicos que se dieron en llamar Musical Society hacía cantar todos los años una oda en honor a Santa Cecilia en el Stationer’s Hall de Londres. Purcell escribió dos para esta tradición, que duró 30 años. La primera de todas ellas fue Welcome to all the pleasures, que sonó el 22 de noviembre de 1683. La obra incluye también un aria para contratenor con las mismas características de la ya descrita (“Here the deities approve”): escritura sobre un ground y ritornelo orquestal.

La inmensa mayoría de la producción de canciones de Purcell se justifica por su integración en obras teatrales de todo tipo, aunque hay alguna excepción, alguna pieza aislada, como la extraordinaria O solitude, que se basa en un poema de Katherine Phillips, versión de uno anterior de Saint-Amant. Una vez más, Purcell recurre aquí al ground, para escribir una de sus melodías más deslumbrantes. Sobre las veintiocho repeticiones del bajo, el compositor crea un mundo sonoro de extraordinaria variedad armónica y repleto de detalles de pintura musical.

Music for a while fue, en cambio, incluida en el drama Oedipus, original de Nathaniel Lee y John Dryden y estrenado en 1692. En esta especie de canto ritual para calmar a Alecto, una de las erinias de la mitología griega, Purcell usa de nuevo el consabido ground, esta vez en un hondo y dramático do menor. La pieza originalmente está pensada para el simple acompañamiento de continuo.

Además de escribir canciones, preludios o danzas para obras teatrales, Purcell es autor de algunas masques, especies de divertimentos de la tradición inglesa, que combinaban recitados poéticos con danzas y canciones, pensadas para ser incluidas en obras habladas, y de cuatro semióperas (“óperas dramáticas” las llamaba Dryden), grandes obras teatrales en las que la música alcanzaba más o menos la misma extensión que las partes habladas, a veces, recurriendo al añadido de una masque en cada uno de los cinco actos en que estas obras solían dividirse. Sin duda, las dos semióperas más conocidas de Purcell fueron King Arthur y The Fairy Queen, de las cuales se ofrecen una selección de números instrumentales y vocales, que incluyen momentos especialmente conocidos como la espectral canción del frío (What Power Art Thou) y la deliciosa canción de Venus (Fairest isle) de la primera y, a su lado, la delicada One charming night y la muy sugerente If love’s a sweet passion, que en la obra Purcell somete a sus recurrentes amplificaciones corales.

La expansiva ópera italiana hizo varios intentos por penetrar en la Inglaterra del siglo XVII, aunque sin demasiada fortuna. Purcell compuso en cualquier modo una obra al estilo de las óperas italianas, esto es, completamente cantada, Dido y Eneas, quizás su obra más conocida. Compuesta acaso para la corte de Carlos II, aunque la primera referencia de una interpretación date de 1689, cuando fue ofrecida en un pensionado femenino de Chelsea, Dido y Eneas era una mezcla magistral de elementos italianos, franceses e ingleses. En su número más conocido, el conmovedor lamento de Dido, Purcell recurre de nuevo al basso ostinato, aunque en este caso esa línea cromática sobre la que se construye la pieza tiene más que ver con el estilo italiano que con la propia tradición británica del ground.

No resultaba en cualquier caso ajeno el género del lamento a la música inglesa, como muestra el conocido como Lamento de Ana Bolena, pieza anónima compuesta sobre un poema que se atribuye a la desdichada reina británica, que supuestamente lo habría escrito (incluido un acompañamiento laudístico) poco antes de su ejecución el 19 de mayo de 1536. La historia es posiblemente apócrifa, pero tan romántica como parece exigir nuestro tiempo.

© Pablo J. Vayón

Gabriel Díaz, contratenor

Nacido en Pilas, Sevilla, inicia sus estudios musicales de piano para más tarde dedicarse de lleno al canto y la interpretación histórica. Inicia su formación vocal dentro del proyecto Coro Barroco de Andalucía donde recibe clases regulares de Carlos Mena, Lambert Climent y Lluis Vilamajó. En 2005 se traslada a Londres donde estudia en el Trinity College of Music con el contratenor Timothy Travers-Brown, Philip Thorby y Stephen Preston.

Trabaja habitualmente con multitud de orquestas y ensembles como La Capella Real de Cataluña, Choeur de Chambre de Namur, La Grande Chapelle, Los Músicos de su Alteza, Vox Luminis, Les Ambassadeurs y Musica Saeculorum, trabajando bajo la batuta de directores como Jordi Savall, Leonardo García Alarcón, Lionel Meunier, Philipp von Steinaecker o Alexis Kossenko.

Ha actuado en multitud de festivales en España, Portugal, Francia, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Alemania, Italia, Austria, Suiza, Polonia, Marruecos, México, Estados Unidos y Perú, así como en importantes salas de concierto como la Cité de la Musique de París, Ópera de Montpellier, Palaix de Beaux-Arts de Bruselas, Desingel de Amberes, De Doelen en Rotterdam, Konzerthaus de Viena, National Theatre de Londres o la sala Nezahuacoyotl en México DF.

Muchos de estos conciertos han sido grabados o retransmitido en directo por diferentes emisoras de radio y televisión como Televisión Española, Radio Clásica de RNE, Cataluña Música, Radio France, Canal Mezzo (Francia), Radio Klara (Bélgica), Radio Suiza, Televisión Cultural de México y ORFF Austrian Broadcasting Corporation.

Ha cantado el rol de Andronico de la ópera Tamerlano de Haendel en la ópera de Poznan (Polonia) con la orquesta francesa Les Ambassadeurs bajo la dirección de Alexis Kossenko, con gran éxito de crítica y público.

Ha sido invitado a impartir cursos por la Universidad de Málaga, Muestra de Música Antigua Castillo de Aracena, Coro de la Sociedad Musical de Sevilla y Sistema Nacional de Fomento Musical de México.

Ha realizado grabaciones discográficas y en DVD para los sellos Almaviva, Alia Vox, Enchiriadis, Arsis, NB Musica, Ricercar, Lauda Musica y Alpha, grabaciones que han obtenido multitud de premios como el Preis der deutschen Schallplattenkritik (Premio de la crítica alemana), Premio Critics Choice de Gramophone, Premio 5 de Diapason, Diapason D’or y Premio a la mejor grabación de Festclásica.

Sus actuaciones recientes incluyen un programa de cantatas haendelianas en el Festival de Aix-en-Provence bajo la dirección de Enmanuelle Haïm y la ópera Orlando de Haendel en la Welsh National Opera.

Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla

La Orquesta Barroca de Sevilla se sitúa incuestionablemente en el primer nivel de las agrupaciones españolas que se dedican a la interpretación de la música antigua con criterios historicistas. Fue creada en 1995 por Barry Sargent y Ventura Rico y, desde 2001, su director artístico es Pedro Gandía Martín.

Entre las figuras internacionales que se han puesto a su frente, algunas de talla mítica, podemos destacar a Gustav Leonhardt, Christophe Coin, Sigiswald Kuijken, Jordi Savall, Christophe Rousset, Rinaldo Alessandrini, Monica Huggett, Harry Christophers, Andreas Spering, Diego Fasolis, Juanjo Mena, Eduardo López Banzo, Pablo Valetti, Enrico Onofri… Además de la intensa actividad que desarrolla en Sevilla y el resto de Andalucía, se presenta en los más importantes escenarios españoles y europeos (Alemania, Francia, Italia, Suiza…).

Tras haber grabado para los sellos discográficos Harmonia Mundi, Lindoro y Almaviva, la Orquesta Barroca de Sevilla ha creado el suyo propio: OBS-Prometeo. Ha recibido distinciones como el Editor´s Choice de la revista Gramophone, Excepcional de Scherzo, Ritmo Parade, Recomendable de Cd Compact y AudioClásica, 5 estrellas Goldberg, Melómano de Oro… Las últimas referencias de este sello son: La música en la catedral de Sevilla, bajo la dirección de Enrico Onofri, y Adonde infiel dragón, con Vanni Moretto y María Hinojosa. Recientemente ha realizado la primera grabación íntegra en DVD de los conciertos para violoncello y orquesta de C. Ph. E. Bach, con Christophe Coin.

En el año 2011 le fue concedido el Premio Nacional de Música, otorgado por el Ministerio de Cultura de España. Asimismo, ha obtenido el Premio Manuel de Falla 2010, Premio FestClásica 2011 y una Distinción Honorífica del Ayuntamiento de Sevilla. La OBS cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura, Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Sevilla y Universidad de Sevilla.

Britain thou now are great

Britain, thou now art great, art great indeed!

Arise, and proud of Caesar’s godlike sway,

Above the neighbour nations lift thy head.

Command the world, while Caesar you obey.

Gran Bretaña, ahora eres grande, ¡grande de verdad!

Levántate, y orgullosa de la influencia divina de César,

levanta tu cabeza sobre las naciones vecinas.

Manda al mundo, mientras César te obedece.

Fairest isle

Fairest isle, all isles excelling,

seat of pleasure and of love;

Venus here will choose her dwelling,

and forsake her Cyprian grove.

Cupid from his fav’rite nation,

care and envy will remove,

jealousy that poisons passion,

and despair that dies for love.

Gentle murmurs, sweet complaining,

sighs that blow the fire of love;

soft repulses, kind disdaining,

shall be all the pains you prove.

Every swain shall pay his duty,

graceful every nymph shall prove;

and as these excell in beauty,

those shall be renown’d for love.

[John Dryden]

La isla más bella, superior a todas,

sede del placer y del amor;

Venus elegirá aquí su morada,

y abandonará su bosquecillo de Chipre.

Cupido, de su nación favorita,

suprimirá penas y envidia,

los celos que envenenan la pasión,

y desesperan a los que mueren por amor.

Suaves murmullos, dulces quejidos,

suspiros que avivan el fuego del amor,

delicados rechazos, amable desdén,

serán las penas que probarás.

Cada enamorado cumplirá su deber,

cada ninfa se mostrará amable.

Y ya que estas sobresalen en belleza,

aquellos serán famosos por su amor.

What Power Art Thou

What power art thou, who from below

Hast made me rise unwillingly and slow

From beds of everlasting snow?

See’st thou not how stiff and wondrous old,

Far unfit to bear the bitter cold,

I can scarcely move or draw my breath?

Let me, let me freeze again to death.

[John Dryden]

¿Qué poder tienes que, contra mi voluntad,

me has hecho levantarme

de las profundidades de la nieve eterna?

¿No ves que, rígido y demasiado viejo,

incapaz de soportar el rigor del frío,

apenas puedo moverme y respirar?

¡Déjame, déjame morir de frío!

O solitude

O solitude, my sweetest choice!

Places devoted to the night,

Remote from tumult and from noise,

How ye my restless thoughts delight!

O solitude, my sweetest choice!

O heav’ns! what content is mine

To see these trees, which have appear’d

From the nativity of time,

And which all ages have rever’d,

To look today as fresh and green

As when their beauties first were seen.

O, how agreeable a sight

These hanging mountains do appear,

Which th’ unhappy would invite

To finish all their sorrows here,

When their hard fate makes them endure

Such woes as only death can cure.

O, how I solitude adore!

That element of noblest wit,

Where I have learnt Apollo's lore,

Without the pains to study it.

For thy sake I in love am grown

With what thy fancy does pursue;

But when I think upon my own,

I hate it for that reason too,

Because it needs must hinder me

From seeing and from serving thee.

O solitude, O how I solitude adore!

[Katharine Phillips]

¡Oh, soledad, mi más dulce elección!
Lugares que a la noche reverencian,
alejados de ruidos y tumulto,
¡Qué delicias lleváis al pensamiento fatigado!

¡Oh, soledad, mi más dulce elección!
¡Oh Cielos! Qué contento el mío
ver esos árboles, que aparecieran
en la natividad del tiempo
y veneraron todas las épocas,
mirarlos hoy tan frescos y verdes
como cuando por primera vez se avistó su belleza.
Oh, cuán agradables se aparecen
esos montecillos colgantes
invitando a los infelices
a deponer aquí todas sus penas,
cuando su cruel destino persiste
en calamidades que solo ha de sanar la muerte.

¡Oh, cómo adoro la soledad!
Ese elemento del más noble deseo,
donde las fábulas de Apolo aprendí
sin las penalidades del estudio.
Para conmoverte, creció mi amor
por los caprichos que procuras;
mas cuando pienso en mí mismo,
los odio por la misma razón,
pues lo que para ellos se necesita a mí me estorba
en tu contemplación y en tu servicio.
¡Oh soledad, oh cómo adoro la soledad!

[Versión de Antonio Mengs]

When I am laid in earth

When I am laid in earth,

May my wrongs create

no trouble in thy breast;

remember me, but

ah! forget my fate.

[Nahum Tate]

Cuando yazga en tierra,

que mis errores no causen

cuitas en tu pecho;

recuérdame, pero, ¡ay!,

olvida mi destino.

Here the Deities approve

Here the Deities approve

The God of Music and of Love;

All the talents they have lent you,

All the blessings they have sent you,

Pleas’d to see what they bestow,

Live and thrive so well below.

[Christopher Fishburn]

Aquí las deidades aprueban

al dios de la Música y del Amor;

todas los aptitudes te han prestado,

todas las bendiciones te han mandado,

satisfechos al ver que lo que conceden

vive y prospera tan bien abajo.

O death, rock me asleep (Anónimo)

Oh death, rock me asleep,

Bring me to quiet rest,

Let pass my weary guiltless ghost

Out of my woeful breast.

Toll on, the passing bell

Ring out my doleful knell;

Let thy sound my death tell.

For I must dye,

There is no remedy,

For now I dye.

Alone in prison stronge

I wayle my destinye.

Woe worth this cruel hap that I

Should taste this miserye.

Toll on the passing bell;

Ring out my doleful knell;

Let the sound my death tell.

For I must dye,

There is no remedy,

For now I dye.

Farewell, my pleasures past,

Welcome, my present payne,

I feel my torments so increase

That lyfe cannot remain.

Cease now the passing bell;

Rung is my doleful knell;

For the sound my death doth tell.

Death doth draw nye;

Sound my end dolefully

For now I dye.

Oh muerte, méceme hasta que duerma,

tráeme la tranquilidad del descanso,

deja que mi agotada alma inocente

abandone mi pecho afligido.

Que el toque de difuntos

marque mi triste final;

que su tañir cante mi muerte.

Porque debo morir

sin remedio,

ahora que muero.

Sola, en una prisión extraña,

espero mi destino.

Qué desgracia y crueldad

probar tanta tristeza.

Que el toque de difuntos

marque mi hora final

y cante mi muerte

Porque debo morir

sin remedio,

ahora que muero.

Adiós, goces pasados.

Bienvenido, dolor.

Mis tormentos son tan grandes

que no puedo seguir viva.

Que las campanas

proclamen mi duelo.

Ha llegado mi hora.

La muerte se aproxima.

Que mi final resuene sin consuelo,

ahora que muero

Music for a while

Music for a while

Shall all your cares beguile,

Wondering how your pains were eased

And disdaining to be pleased,

Till Allecto free the dead

From their eternal bands,

Till the snakes drop from her head

And the whip from out her hands.

[John Dryden / Nathaniel Lee]

La Música, por un momento,

te distraerá de todas tus cuitas:

te preguntarás cómo se han aliviado tus pesares

y los desdeñarás para gozar,

hasta que Alecto libere a los muertos

de sus trabas eternas,

hasta que caigan las serpientes de su cabeza

y el látigo de sus manos.

One charming night

One charming night

gives more delight,

than a hundred lucky days.

Night and I improve the tast,

make the pleasure longer last,

a thousand, thousand several ways.

[¿Thomas Betterton?]

Una noche encantadora

proporciona más deleite

que cien días afortunados.

La Noche y yo realzaremos su sabor.

¡Que el placer perdure, durante mucho tiempo de mil y mil formas!

If love’s a sweet passion

If love’s a sweet passion, why does it torment?

If a bitter, oh tell me whence comes my content?

Since I suffer with pleasure, why should I complain,

or grieve at my fate, when I know 'tis in vain?

Yet so pleasing the pain is, so soft is the dart,

that at once it both wounds me, and tickles my heart.

I press her hand gently, look languishing down,

and by passionate silence I make my love known.

But oh! how I’m blest when so kind she does prove,

by some willing mistake to discover her love.

When in striving to hide, she reveals all her flame,

and our eyes tell each other, what neither dares name.

[¿Thomas Betterton?]

Si el amor es dulce, ¿por qué atormenta?

Si es amargo, dime, ¿de dónde viene mi contento?

Mi sufrir, siendo placer, ¿por qué me apena?;

¿por qué peno por mi suerte, si sé que es en vano?

¡Es tan agradable el pesar y tan dulce el dardo

que hiere acariciándome el corazón!

Tomo dulcemente su mano, la miro abatido

y le hago saber mi amor con un silencio ardiente.

Sin embargo, me alegro cuando

no me muestra su propio amor.

En su esfuerzo por esconderlo, me revela su llama

y nuestros ojos dicen lo que no osamos expresar.

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Festival de Música Antigua de Sevilla

Del 2 de marzo al 4 de abril de 2018



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